La intervención del arquitecto Moneo el pasado mes en la sala de la Diputación, aunque pronunciada con sordina, sugirió muchas cosas aun no refiriéndose directamente a ellas y reacio a todo conflicto, prefirió el tono propio de un director espiritual, comprensivo con la grey que le rodeó en todo momento, ávida de los frutos dispensados tan generosamente
Así que solo a modo de glosa o apuntes, ideas cogidas al vuelo, con todo ello sólo pretendo que se incorporen a una colección de primicias que pueden llegar a ser en su día, como verdaderos materiales del futuro Museo, antes de que un ventarrón se las lleve de esta frágil memoria.
No he podido entender la exposición que hizo del edificio de la Universidad de Nueva York, pues se trataba de una intervención en una manzana compuesta de varios edificios de principios del siglo pasado, muy homogéneos de forma y tamaño, y la propuesta de Moneo, aunque él afirmó que era respetuosa con la organización del conjunto, sólo podía entenderse, a modo de comparación, como la “de poner una pica en Flandes”. Pues el maestro demostró que con formas y técnicas diferentes, la nueva edificación aportaba nuevo vigor a las edificaciones antiguas. Era evidente que existió un Plan previo para la ordenación de la manzana. Así que nos llenó de asombro el que en una zona tan definida por su arquitectura, el arquitecto desplegase tal cantidad de recursos en el proyecto hasta situarlo entre los ejemplos más logrados de su producción última. Este ejemplo nos tiene que servir como aviso, porque la rigidez de los Planes en este país va a obligar en nuestro caso a anticipar muchos aspectos de los proyectos arquitectónicos integrados en este entorno de la Catedral-Castillo. La libertad que despliega el arquitecto en el edificio universitario de Nueva York y, salvando las distancias, lo intenta repetir en el proyecto del museo zamorano al utilizar el pabellón adjunto de la Casa de los Gigantes, ampliada para compensar la falta de espacio útil en el Castillo. Pero aquí no se pueden hacer las mismas cosas que en América.
Ya sea por la percepción determinante que atribuimos a las referencias históricas que contiene la ciudad o por las minuciosas
bases legales del urbanismo que rigen su desarrollo en este país, antes tenemos que poner los medios para que ese despliegue formal deba anticiparse de alguna manera en las fases de propuesta de un Plan previo. Y esa libertad que trasmite el proyecto de Nueva York, que seguramente se consiguió con el cumplimiento de todas las normas de tipo urbanístico, mediante la existencia de un Plan o estudio de Detalle que las hizo posibles, y todo ello sin pretensiones de referirlo a una regulación general para el resto de la ciudad. Pero aquí no sería posible lo que pretendía Moneo que, con la ampliación de la casa de los Gigantes, el propio proyecto surtiese efectos propios del Plan. Por ello el Plan previo deberá reunir una abundante información de apoyo a esta múltiple propuesta para que se clarifique el sentido de las reformas urbanas que propone, de forma que sea un documento guía en que se llegue a reflejar el grado de consenso con los ciudadanos. El Plan deberá contener la expresión de datos como los tipos y cantidad de los aprovechamientos urbanísticos, la ocupación del suelo y los usos permitidos. No es de recibo los sucesivos usos que ha tenido el pabellón tantas veces aludido de carácter profano, y que se mire como se mire forma parte del conjunto catedralicio.
Otro aspecto singular del proyecto de la universidad neoyorquina es la creación de espacios libres peatonales integrados en el volumen edificado, en un intento de ampliar la escasa superficie libre de la parcela. En nuestro caso se ha señalado el carácter de espacio público que se ha visto reforzado con el proyecto de Somoza para la planta baja del Castillo. Por otra parte el espacio público de parque actual permanecería a reserva de que si aumentara el carácter urbano por el aumento de las actividades propias de este nuevo foco de centralidad, este espacio libre vendría a responder a la nueva caracterización. ,
Dentro de los espacios libres actuales, los que podemos calificar de principales dentro de su afectación desde la memoria histórica, estarían los que median en el encuentro entre el tejido de la ciudad y el conjunto monumental. Son espacios inacabados por cuanto no acompañaron a las reformas de tipo arquitectónico que se acometieron en su día para modificar el acceso a la nave románica catedralicia, que originariamente quedaba enfrentada al Castillo ,y para paliar tal incongruencia se ha recurrido a enmendar las sinrazones urbanísticas ,con diversos restos arqueológicos. El Plan deberá fijar, entre sus objetivos, la reforma de estos espacios mas propios de aduar africano, que de entorno tan principal.
Este apartado sobre los espacios en el Plan deberá resolver el encuentro del tejido residencial de la ciudad, con el espacio sobre el que se alzan los edificios catedralicios y, a partir de estos elementos compositivos, se plantee el diseño de una Plaza ordenada de acuerdo con cánones que han confirmado su validez a lo largo de la Historia.
Ello dará ocasión para la diversificación de la edificación necesaria para integrar edificios institucionales que hoy día son solo meras posibilidades sin propuesta concreta como son el Museo de Tapices, un Centro Social de Barrio, equipamientos para atención turística y dotaciones para hostelería, etc. Pero dejemos tranquila a la Casa de los Gigantes, que solo sirve para mostrarnos la precariedad de nuestro esfuerzo y objetivos.
Y finalmente hay que acometer los accesos a esta zona desde el barrio de Olivares mediante un elemento mecanizado, como existen ya en otras zonas de murallas como en Toledo, sin que ello haya constituido atentado a la imagen secular de la ciudad.
La única manera de abordar proyectos de alto alcance como el que referimos es que deberá ir precedido por una movilización de la opinión pública de la ciudad. Es un riesgo que no se puede eludir pero que también lo facilitará el propio apoyo popular. Ya es tiempo de que se abandone el abordar de forma unilateral proyectos que deberían quedar integrados en conjuntos, que habrá primero que investigar a que reglas obedecen, como así se hizo en los pasados siglos del Barroco, pero a los que no puede ser aplicable el método tal como se hace actualmente con los nuevos espacios creados de la ciudad moderna.
Antonio Viloria
Miembro del Foro Ciudadano de Zamora
Zamora, 29 de julio de 2011