La vieja cárcel: ¿Ciudad de las Artes?

 
 

“Se acabó la fiesta” es la expresión que usó el director del Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León (MUSAC) al hacer balance del año 2010 que pasó de recibir 130.485 visitas en 2009 a 101.714 el 2010. Algo parecido pensó la directora del Museo Patio Herreriano de Arte en Valladolid que recibió 56.456 visitantes en 2010, unos 4.000 menos que el año anterior. La crisis ha llegado no sólo por la menor presencia de visitantes sino también por la caída de los presupuestos que disminuye la calidad y cantidad de exposiciones anuales. Es lo que está sucediendo en casi toda España y sólo se salvan los grandes museos nacionales como el Prado, el Reina Sofía y el Thyssen además del Centro de Arte Contemporáneo de Málaga inaugurado en 2003, ciudad que cuenta con cerca de 600.000 habitantes, según el censo de 2009, además de ser un enclave turístico de primer orden. En Castilla y León sólo veinte museos consiguieron, previo pago de entrada, más de 40.000 visitas el año 2009, que fue bastante bueno en visitantes; en Zamora el único que supera esa cifra es el  Catedralicio, muy por delante del Etnográfico Regional, el Provincial y el de Semana Santa, a los que triplica en número de visitantes.
Por otro lado, nadie ignora la fuerte crisis económica que sufren todas las Administraciones Públicas que obligará a controlar yLa vieja cárcel: ¿Ciudad de las Artes?. Antonio Gallego. priorizar el gasto y la inversión a la vez que se está haciendo una profunda reflexión política y ciudadana de los gastos que se han producido por toda España, que han duplicado instalaciones que ahora resultan difíciles de mantener con los parámetros de calidad. En resumen, estamos en momentos bastante críticos como para hacer juegos florales. Tenemos que concentrarnos en lo que tenemos para sacar el mayor rendimiento a las instalaciones culturales, del tipo que sean. Asimismo, la Junta de Castilla y León tiene ya muy definida su política de museos autonómicos como para embarcarse en nuevas iniciativas. El Patio Herreriano lleva mucho tiempo presionando en ese sentido, a través del alcalde de Valladolid, sin conseguir formar parte de la red de Museos de Castilla y León.

Con este panorama, al calor del verano y a la carencia de noticias estivales,  Olga Antón propone crear la Ciudad de las Artes en la antigua y abandonada prisión provincial, a unos tres kilómetros de la ciudad, cercada por la Depuradora de Aguas Residuales, lo cual imprime carácter olfativo, y colindando con el nuevo Centro de Inserción Social,  es decir, en el “mejor sitio de la ciudad”. Dicho complejo cultural contendría casi todo: museo de Bellas Artes, Centro de Arte Contemporáneo, museo León Felipe, nuevo museo Baltasar Lobo, un Centro de Arte Infantil, un salón de actos polivalente y una biblioteca además de cafetería, restaurante y parking. Para no olvidar nada, contaría con una residencia para artistas. Pienso que tal dimensión cultural no se rentabiliza ni aunque los 170.000 habitantes que tiene previsto el PGOU dentro de 10 años viviesen ya en Zamora; necesitaríamos multiplicarlos por cuatro al menos y quizá ubicar la ciudad en otro lugar de la península ibérica.

Respeto todas las opiniones de apoyo al proyecto, comenzando por la labor de Olga, aunque mucha gente suele ser bastante generosa en sus contestaciones cuando se le hacen preguntas de este tipo, sobre si apoyas o no ciertas propuestas para la ciudad, especialmente si se hace a gente del gremio. Personalmente, no me gustan los proyectos culturales faraónicos justificados con grandes palabras de valoración, en muchos casos exageradas, irreales  y visionarias. No me gusta el sitio elegido, alejado de la ciudad, ni la mezcla de tantos componentes, ni los modelos de gestión que se anuncian, ni los cantos de sirena que preconizan. Creo que es un proyecto irreal, costosísimo, desubicado y fuera de los tiempos que se avecinan.

Una vez fracasado el museo Baltasar Lobo en el castillo medieval, sobre el cual no he oído, salvo error, ninguna crítica en el pasado a Olga Antón, poco podemos hacer y lo mejor será trabajar con seriedad y profesionalidad con los mimbres que tenemos hasta que no aparezca otro panorama económico que permita plantear mejoras. Personalmente creo que la gran labor pendiente es dotar a Baltasar Lobo de un museo digno y no del simulacro de museo que tenemos. La generosidad que el artista tuvo con Zamora no ha sido correspondida, sólo ha recibido como respuesta el engaño y el simulacro. Es una carga que todos los zamoranos tenemos, por el momento, que soportar.

Antonio Gallego
Miembro del Foro Ciudadano de Zamora
Zamora, 9 de agosto de 2011


 
 
 
 
Volver
Subir