¿PERO DE QUE ZAMORA HABLAMOS?
 
 

 

Queremos repasar todas las zamoras posibles sin distinción de edad, aunque estén privadas de particular belleza o de reconocida historia. Y en especial de las que casi nunca se habla, ni aspiran a ser visitadas por los turistas y así andan como perdidas. Porque solo así nos veremos obligados a aceptar la existencia de la áspera realidad de la ciudad: un crecimiento que solo podemos entrever, porque inabarcable, no tiene forma definida, pero cual sea ello, es lo que tenemos, lo que ha venido a sustituir a la pequeña naturaleza que antaño nos acercaba a las puertas de la ciudad.
Estas nuevas zamoras extramuros van extendiéndose imperturbables y, ante los accidentes del terreno, trepan por riscos y torrenteras hasta alcanzar altas tierras de labranza recién abandonadas .Y así, la trasformación de un espacio que estaba mediatizado por los accidentes geográficos ha ido adquiriendo por la acción urbanística caracteres propios tan definidos , que han venido a tomar carta de naturaleza tras los sucesivos Planes de Ordenación de la ciudad.
Las transformaciones que se produjeron en la ciudad, desde la mitad del siglo XIX hasta la mitad del siglo XX, se basaban en la organización del tejido urbano, a partir del desarrollo de un viario que partió del medieval, completándolo hasta llegar a las nuevas redes de distribución local, sin olvidar las provisiones de espacios para equipamientos que la ciudad en su crecimiento iba demandando. A partir de las fechas citadas, la promoción inmobiliaria pasa de ser un negocio de pequeños inversores, que construían viviendas para explotarlas en régimen de alquiler a otro tipo de promotores profesionalizados y que aún siendo agentes locales, no consideraron adecuado el desarrollo de parcela a parcela, que se había practicado hasta la fecha en el ensanche. Y por ello rompen el modelo del principio regulador de la calle, como base del desarrollo del tejido urbano, residencial, para ensayar un tipo de ordenación que era el utilizado en las ciudades dormitorio presionadas por la demanda de viviendas en las grandes ciudades. Se parte de la edificación abierta en bloques prismáticos o torres de planta cuadrada, que ya no se atienen .a las condiciones de la clásica alineación a la calle, con lotes de suelo de forma ortogonal. Se prescinde, por tanto, de la cuadrícula tradicional. El primer proyecto con el que se ordena una zona, con este nuevo criterio, es el Polígono de Las Viñas, utilizando unos módulos propios de torre, que se conectan entre sí formando una unidad compacta y continua, adaptable a las irregularidades del terreno, y que conseguía una alta edificabilidad con unos gastos mínimos de urbanización. La fórmula tenía unas ventajas adicionales, porque la tira de módulos permitía que se repartiese entre distintos promotores, y así se podía trabajar de forma independiente cada parte del conjunto, tal como así se hizo. Esto tuvo el inconveniente que la mezcla de diferentes diseños y acabados de los distintos módulos le ha impedido, conseguir el sentido unitario del proyecto original., que le hubiese dado un plus de calidad al conjunto. El haber prescindido de la calle, en su sentido tradicional, hace que estas edificaciones no logren la relación de inmediatez que anima cualquier calle, con toda clase de actividades, en los locales comerciales. El desarrollo de este sector se hizo en una zona de expansión de la ciudad, por lo que no parecía lo más propio adoptar un desarrollo de tipo que podíamos calificar de suburbial. Se ha podido comprobar que el desarrollo posterior de la ciudad a lo largo de la vía de Cardenal Cisneros, aun con el inconveniente de ser una arteria de tráfico de paso que secciona parte de la ciudad consolidada, ha confirmado la idoneidad de la calle y de la parcelación cerrada, como remate del frente de la zona de ensanche de la ciudad. Resultado: la conformación de la zona más moderna de la ciudad, en que ordenación y arquitecturas, se han unido para conseguir los mejores resultados hasta la fecha en la ciudad.
El modelo del polígono de las Viñas despeja el camino al nuevo modelo de promoción residencial intensiva, en bloque abierto. Pero habrá que dotar de mayor autonomía a los distintos promotores, que concurran en el mismo polígono. Bajo tal premisa se realizaron bloques residenciales como los originados por la permuta del campo de fútbol, en la Vaguada o los bloques de San Jose Obrero. Son productos singulares, con edificabilidades que no guardan proporción con las edificaciones y entorno próximos, y que son resultado de convenios del Ayuntamiento con las promotoras. Ya sea por el grado de inversión o por los medios implicados en su desarrollo o promoción, aquí se han visto involucradas empresas constructoras o promotoras de ámbito nacional.
Los tipos de ordenación reseñados, en que el promotor no se ve atado por figuras de gestión complicadas y participando con otros concurrentes actuando en el mismo polígono, abrió el camino a el desarrollo de la Vaguada, en que a diferencia de los casos citados, en que se presuponía en cada uno de ellos, su carácter de excepcionalidad, aquí se convierte en el principio universal que iba a aplicarse a cada una de las parcelas que componen el polígono y marca el modelo de gestión, que va a ser la modalidad que mayoritariamente se aplicará en el futuro..Así la ordenación queda definida con la adjudicación de edificaciones y tipologías para cada una de las parcelas, dejando a cada promotor la administración de los recursos urbanísticos que se le han puesto en su mano. Se comprende que se carezca de una visión global del polígono y se eche en falta de un principio ordenador, que fuese más allá de la disposición geométrica de los bloques, que se repiten mecánicamente: espacios libres y ocupados por la edificación, que dejan ver su distinta procedencia en la composición de cada una de las parcelas. El resultado está a la vista, y hace surgir la sospecha de que cualquier foco de convivencia vecinal que quieran buscar sus moradores, tendrán que ir a buscarlo fuera del polígono, en la ciudad inmediata.
Este polígono, me temo, que se ha convertido en el modelo que está condicionando la gestión de los Planes de Ordenación actuales, porque ofrece un tipo de gestión muy cómoda para los promotores, porque se hace mediante Estudios de Detalle y el Ayuntamiento se encuentra prácticamente con toda la tarea hecha.
El ejemplo citado que, en mi modesta opinión, ha supuesto malgastar un espacio único que podía haberse convertido en la soldadura de dos zamoras, que históricamente han vivido de espaldas, ahora no es más que un saco en donde cada equipo municipal ha echado mano para satisfacer demandas casi siempre no previstas.
Con este antecedente, tenemos en perspectiva, y aprobado en el Plan vigente, el desarrollo ejecutivo del sector de la Aldehuela, otro espacio privilegiado de la ciudad, que puede correr análoga suerte al citado anteriormente. Pues extiende su frente, paralelo, a la ribera del Duero, separado del resto de la ciudad, por los altos ribazos rocosos sobre los que se asienta. La ordenación del sector se ha ejecutado de acuerdo con los planteamientos señalados: convenio con cada propietario de solar y adjudicación parcela a parcela de las edificaciones, tipologías y cesiones, dejando que los propietarios definan el resto. Para que haya acuerdo entre el escaso viario local, no es necesario grafiar los bloques de edificación, ni concretar las medidas para proteger las condiciones de su entorno, con unos contrafuertes de la ciudad a sus espaldas y en su frente, el río, que exigiría establecer espacios de transición entre las edificaciones y el medio natural. Y yo me pregunto ¿cómo es posible que un sector tan singular por su proximidad al río, que no cuenta con las limitaciones propias de todo medio urbano, libre para hacer realidad un barrio modelo, por su diseño moderno y con capacidad de crear un marco de vida satisfactorio, corra el riesgo de convertirse en una Zamora más, que tendrá que buscar su motivo de consolación ,en la Zamora de siempre?.
No puede seguir haciéndose el urbanismo, atendiendo solamente a sus aspectos cuantitativos, su viabilidad técnica y el cumplimiento de Reglamentos oficiales. Es primordial que los ciudadanos se involucren en la redacción y gestión de los Planes y de que los propietarios de suelo y los promotores inmobiliarios, sean unos agentes más, y abandonen el protagonismo que ejercen tan notoriamente.
Las zamoras que ya se extienden por todos los horizontes, están dejando visibles los tirones que le estamos dando unos y otros. Esa túnica que, en principio, estaba pensada para no ser dividida y repartida en jirones, sino para acercarnos y ofrecer acogida.


Antonio Viloria
Miembro del Foro Ciudadano de Zamora

Zamora, 24 de abril de 2007



 
 
 
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