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Conviene
reflexionar sobre los resultados obtenidos en las elecciones
del 27 de mayo, sobre el proceso para elegir a la ya Alcaldesa
de la ciudad y la forma en que se ha llevado a cabo. De
estas tres partes, la primera la protagonizaron los ciudadanos
con sus votos y en las otras han sido los representantes
de los partidos políticos. La primera fue más
natural, más directa y las restantes más condicionadas
a las características personales de los candidatos
y los partidos. Es legítima pero ya entra en juego
la intermediación, mucho más oscura. Nadie
pone en duda que los resultados de las urnas ya han sido
muy importantes para la ciudad, al perder el Partido Popular
la mayoría absoluta que tenia en el Ayuntamiento,
rechazando muchos ciudadanos las formas de gobernar del
anterior Alcalde, enrocado en unas formas oscurantistas
y despóticas, que parecían más dirigidas
a satisfacer intereses personales que a los de la ciudad.
La presentación de un nuevo PGOU, con al anterior
del 2001 “sub iude”, basado en una filosofía
desarrollista fuera de las necesidades reales de la ciudad,
sin respetar entornos ecológicos básicos,
con prisas para intentar cerrarlo antes de las elecciones
son el mejor reflejo de todo lo dicho anteriormente. De
estos resultados del 27 de mayo,
sólo Izquierda Unida fue la que ganó un concejal
más, como premio al trabajo constante de sus dirigentes
en informar y denunciar ante los ciudadanos las decisiones
y errores cometidos por el anterior Equipo de Gobierno en
muchos frentes pero, en especial, en los temas urbanísticos.
El resto de partidos se mantuvieron o perdieron algún
asiento en el Ayuntamiento. De la pérdida de la mayoría
del Partido Popular ya hemos hablado y añado, de
mi cuenta, que la personalidad y estilo de su candidata,
Rosa Valdeón, puede haber amortiguado su caída
posiblemente en uno o dos concejales. Pero sin duda, uno
de los grandes perdedores ha sido el PSOE zamorano, no sólo
por no haber avanzado nada sino porque con ello ha puesto
el panorama tan complicado como la realidad ha demostrado.
Un concejal más, aun dando la llave a ADEIZA, habría
hecho muy diferente el panorama de negociación que
ahora hemos sufrido. Este partido, en la provincia y en
la capital, debería reflexionar sobre su futuro,
cargado de decepciones. Como ciudadano de a pie les aconsejaría
que revisasen su organización interna y sobre todo
que trabajen más sus dirigentes y parte de sus militantes,
no sólo cuando llega el periodo electoral sino durante
los cuatro años que quedan hasta las próximas
elecciones municipales. ADEIZA también mantuvo su
espacio y las circunstancias elevaron exageradamente su
poder.
De los otros dos procesos, al margen de las ilusiones y
deseos personales que cada uno haya puesto para que las
alianzas cayeran hacia un lado u otro, quiero resaltar algunas
consideraciones totalmente personales. Las negociaciones
que se han llevado a cabo han estado presididas por el histrionismo
de Miguel Angel Mateos, personaje poliédrico, que
se toma demasiado en serio su responsabilidad en este terreno
de la política y con un partido donde su figura ocupa
casi todo su espacio. No estoy describiendo aspectos negativos
sino las realidades que yo he percibido. La verdad es que
los resultados obtenidos le pusieron una patata caliento
en sus manos que no era fácil de gestionar. Pero
habrá que reconocer que las negociaciones han sufrido,
al menos en su representación mediática, demasiados
cambios, han creado muchas incertidumbres y un suspense
desmedido hasta última hora. En todo ello algo ha
habido de representación teatral. Los resultados
de cómo se ha llevado este proceso se verán
en el futuro y no siempre de forma positiva ya que se han
tensionado las relaciones no sólo a nivel de partido
sino, sobre, a niveles personales. Suelen pasar factura
a largo plazo ¿Era necesario hacerlo de este modo?
Quedan cuatro años de estar juntos y no parece el
mejor modo de empezar.
Como decía antes, el panorama no era fácil.
Respecto a un posible tripartito o como se le prefiera llamar,
para alejar expresiones ya quemadas por la situación
catalana, se necesitaba mucho más: no había
experiencia de trabajo en conjunto, no había ideología
ni objetivos comunes y todo el mundo conoce las diferentes
personalidades que existen en ese grupo. Posiblemente el
único que podría haber ejercido una intermediación
constructiva, el candidato del PSOE, o no ha querido, o
no ha sabido o no ha tenido tiempo. Cuando me enteré
que la primera reunión de trabajo de los tres representantes
juntos tendría lugar el mismo viernes por la tarde
me di cuanta que alguien pretendía con ello hacer
más una representación que una reunión
para llegar a un acuerdo. Tampoco era fácil justificar
una alianza formal con el Partido Popular. No sólo
por coherencia con lo que han estado votando estos cuatro
años ya pasados sino por el riesgo de perder su propia
identidad dentro de la derecha.
Personalmente creo que la votación de ADEIZA en el
Pleno del Ayuntamiento no se ha hecho por nada; existirán
unos acuerdos básicos, posiblemente no demasiados,
para darle a la Sra. Valdeón su apoyo. Es natural
y lo mismo habría sucedido con los otros partidos.
Los iremos sabiendo en los próximos días.
Ya están las cosas, en parte, definidas. Ya tenemos
Alcaldesa y bienvenida sea. Ahora quedan por conocer las
próximas decisiones, algunas tan importantes como
la anulación del actual Avance del PGOU. Tengo una
enorme curiosidad sobre lo que pueda pasar con este tema.
Todo apunta a que debería ser retirado y no sólo
modificado como la Alcaldesa manifestó a varios representantes
del Foro Ciudadano en su día. El resto de los partidos
están de acuerdo en ese tema y el mismo Sr. Mateos
lo ha confirmado varias veces no sólo ante los medios
de comunicación sino también en diversas reuniones
mantenidas con amigos. Personalmente estoy convencido que
detrás de este intento de Antonio Vázquez
de aprobar el Avance del PGOU hay intereses de diverso tipo
y posiblemente también de propio partido político.
Aquí podremos tener una primera clave esencial sobre
el futuro comportamiento de ADEIZA y de las intenciones
de cambio de estilo, varias veces anunciada, de la Alcaldesa.
De todas formas, nos quedan por delante cuatro años
donde las cosas no deberían ser como fueron. Los
ciudadanos ya hemos conseguido algo fundamental para la
ciudad.
Antonio
Gallego
Miembro del Foro Ciudadano de Zamora
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