Buenas tardes y buena suerte (6-11-07)
 

 

      Dicen los Evangelios que Jesús le dijo a Pedro: “De cierto te digo que esta noche, antes de que el gallo cante me negarás tres veces”. Los mismo le está pasando al PP con el atentado del 11-M ya que ha mentido tres veces: cuando ocurrió el atentado, tratando de culpar a ETA de su autoría, durante todos estos años, hasta que se inició el juicio, alentando la idea de una conspiración y ahora que ya conocemos la sentencia, negando que ellos hayan mantenido dichas posturas. Tres mentiras que han calado desgraciadamente en muchos españoles, deformados por la visión política de unos líderes irresponsables. Ya tenemos sentencia y todo ello ha quedado descartado ¿Qué responsabilidad asumirán ahora los Rajoy, Aznar, Acebes y Zaplana y demás peones? Decía recientemente José Saramago que estamos inmersos en la “Era de la Mentira”, usada principalmente como instrumento por cualquier tipo de poder, especialmente el político. La mentira no es un error, es la voluntad clara de engañar, de no decir la verdad, evidentemente para sacar alguna ventaja personal o colectiva. Como decía Maquiavelo, la política es un espacio para los embaucadores, donde “el Príncipe vence por fuerza o por fraude”. Algunas decisiones o estrategias políticas nacen con el signo claro de la mentira, en otras se comprueba que allí anidaba al cabo de un tiempo. En muchos casos, los mentirosos pagan sus mentiras con la pérdida o debilidad de su poder, algunos pueden llegar hasta la cárcel, otros, al contrario, siguen inmunes y, en este acontecer, parte de los ciudadanos acaban cayendo en la antigua práctica usada por Goebbels, ministro de propaganda de Adolf Hitler: "Una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad". El grado de tolerancia con respecto a la mentira política debía ser un indicador barométrico de la calidad de la democracia, que para que funcione necesita que sus decisiones sean informadas correctamente a los ciudadanos. Aquí empieza uno de los problemas ya que esta información procede, en muchos casos, de los mismos partidos políticos, vía sus medios afines, que anteponen el mantenimiento o conquista del poder a costa de engañar al ciudadano, buscando más el voto que la transmisión veraz de la información ¿Qué podemos hacer? Soy bastante pesimista que podamos hacer algo. Ya estamos viendo como el PP y sus medios afines están interpretando la sentencia. La única solución está en nuestras manos, cuando tengamos que poner el voto en las próximas selecciones generales del 2008. Ese es el único momento para repudiar a los mentirosos pero no olvidemos que la mentira deja en muchos casos secuelas importantes que jamás se pueden restaurar.

Antonio Gallego

 
 
 
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