SAN PEDRO EN EL ALMA DE ZAMORA
(Buena gera / 24 de junio)
 

 

      Aprovecho que ya estamos en fiesta para partiendo de San Pedro llegar a San Juan, y meter en comba al alma zamorana. La primera noticia que tuve de San Pedro fue en casa de mi abuela que me cantaba “San Pedro como era calvo le picaban los mosquitos y su madre le decía ponte la gorra Perico”. Gracias a él entendí mejor lo que era un mártir. En la escuela todos teníamos el pelo rapado para desanimar a los piojos, si embargo San Pedro Perico era calvo de nacimiento y de por vida, todo un pozo permanente de crudo para los insectos, qué martirio. Con esas condiciones de nacimiento es difícil prosperar. Quizá por eso Zamora lo eligió de patrono y por eso no nos ha crecido el pelo en esta ciudad en los últimos diez siglos.

Cuando volví a encontrarme con él fue en mi primera semana santa. Sujetaba la espada con cabreo y acababa de cortarle la oreja al centurión que le miraba entre dolorido y “jolín cómo te pones macho”. Luego me enteré que el cabreo se lo cogió antes, cuando Jesús no le hizo ni caso e insistió en morir en la cruz. San Pedro pensaba que aquello de morir en la cruz era demasiado y que no iba a significar nada. Esta claro que la visión de futuro de San Pedro era muy limitada pues lo de la cruz dio la vuelta al mundo. Zamora siempre ha estado muy limitada también en eso de sacar provecho de las ocasiones que se le presentaban y por esa pereza intuitiva ha ido sufriendo retrasos en todas las carreras, se estudien o no en el Campus Viriato. Basta recordar que aquella noche la remató en la cena con el “Yo no te traicionaré, maestro” para negarle tres veces a los pocos minutos, a eso se llama tener palabra. No me alargo en la comparativa porque seguro que todos ustedes ya tienen en mente el nombre de algún maestro negado en esta tierra.

Y la tercera cuando me hacia narrador de cuentos escuchando a los pocos sabios en oralidad que quedaban. Hay un grupo de cuentos en donde aparece la figura de San Pedro. Uno aquel en que Jesús les dice a los apóstoles que tomen una piedra y le acompañen a lo alto de la montaña. Todos cogen una piedra de tamaño moderado excepto nuestro Santo que con una piedra pequeña en la mano sube ufano burlándose del esfuerzo de sus compañeros. En la cima, Jesús que sabía cómo, convirtió las piedras en panes para que cada cual se alimentara tras el esfuerzo quedando a nuestro Santo con tanta hambre como vergüenza. La siguiente vez que Jesús les subió a la montaña, imagínense que pedazo piedra cargo el hombre. Para al final escuchar atónito las palabras de su Señor: dejad las piedras en el suelo y sentaros en ellas, os voy a contar una parábola. También Zamora se lamenta de esforzarse a destiempo o de ir siempre a tranco cambiado. Cuando el gobierno nacional era de derechas aquí se votó a la izquierda. Ahora que es de izquierdas, nosotros cargamos con la piedra a derechas. Al final, en otro de los cuentos, Juan Soldado engaña a San Pedro y hace que meta la cabeza en un saco con propiedades mágicas cedidas por el mismísimo Jesús un día que Juan Soldado le ayudó en la tierra, propiedades que impiden que San Pedro, una vez metida la cabeza, pueda sacarla sin permiso del dueño del saco, y así se cuela en el paraíso Juan Soldado y todos los que guardaban cola aquel día. Es decir: una clara falta de celo profesional y dejación de funciones. Zamora también a distraído muchos impuestos en pleitos sin garantías y proyectos que no llegaron ni a iniciarse.

Queda demostrado que, de los dos Santos que en junio esta capital podía haber elegido, eligió el peor. Otros eligieron San Juan, un Santo más fogoso y fluido, y les ha ido de perlas, comprueben estos días el nivel de sus fiestas. Algo falla. Por lo que propongo cambiar de Santo y que salga al campo defendiendo nuestra camiseta San Juan. Y para esto poco tiene que ver la Iglesia. Hace tiempo que cedió sus fiestas a la economía liberal globalizada. Esta Economía puede cambiar de Santo con tal de que le dejen un sitio donde organizar conciertos con santos juveniles, devoción por devoción al cabo. Hasta poco le importa que nos quedemos cinco años sin fiestas de ajos, si se empeñan en cargarse las Tres Cruces con el parking, para eso están los supermercados que pronto empezarán a abrir los domingos y días de fiestas; San Pedro también, que si prospera mi propuesta ya no será fiesta dentro unos años. Se lo piensen. Yo me voy a saltar la hoguera. Lean lo que puedan hasta el martes que viene y buena gera.

Fernando Martos.


 
 
 
 
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