Buenos días y buena suerte (29-10-08)
 

      De vez en cuando conviene alejarse, física o mentalmente, de la realidad que rodea nuestro entorno cotidiano para evitar los ruidos y ecos que nos llegan en temas, muchas veces repetidos hasta la extenuación, como son: posible presentación de una moción de censura en el Ayuntamiento; interpretación partidista de los presupuestos estatales, autonómicos y municipales según desde donde se analizan; situación pesimista de todos los indicadores provinciales; presentación a bombo y platillo de bienales presuntamente muy novedosas cuando se empieza por todo lo contrario, la repetición,  y en el peor mes del año; puente nuevo que ya se nos está haciendo viejo de tanto hablar de él y así sucesivamente.
Mi huida en este caso ha sido mental al leer los comentarios tan hermosos de la premio Nobel de Medicina en 1984, Rita Levi-Montalcini, mujer de 99 años, que dice cosas como la siguiente: “La vida no está en este pequeño cuerpo. Lo importante es la forma en que hemos vivido y el mensaje que dejamos. Eso es lo que nos sobrevive”. Esta mujer judía, nacida en Turín en 1909, está  llena de lucidez intelectual, compromiso social y optimismo vital. Otro comentario de esta mujer mayor en edad pero joven en mentalidad es que “lo fundamental es tener activo el celebro, intentar ayudar a los demás y mantener la curiosidad por el mundo”.
Resulta sorprendente el contraste de esta mujer ya anciana con el que nos ofrece una parte importante de nuestra juventud. Son jóvenes en edad pero viejos en ilusión, compromiso social y curiosidad por lo que nos rodea. Cada vez se mueven más en sus espacios, que los convierten en ghetos cerrados a todos los efectos. Su juventud es un valor de mercado que tiene fecha de caducidad y si no la aprovechan debidamente, entraran de lleno en un mundo duro y competitivo, donde sus padres no podrán protegerlos eternamente. La irresponsabilidad de muchos progenitores con sus hijos se volverá  contra ellos. Los protegen de todo, les compran todo lo que dicta el mercado, no los consideran responsables de nada, los defienden hasta la vergüenza en sus irresponsabilidades. Ya estamos viendo en los medios de comunicación casos de denuncia de padres sobre la actitud tiránica de sus vástagos. Y como pasa siempre, estas informaciones suelen ser la punta de iceberg, donde, como ya se sabe, sólo se ve un tercio del total de la masa de hielo oculta. Es decir, el problema de fondo es importante. Prefiero terminar este comentario quedándome con la imagen de esta mujer de  figura frágil, menuda, de andar inseguro por la alfombre de una paraninfo universitario pero que lleva la verdadera juventud en su mirada. Buenos días y buena suerte.


Antonio Gallego

 
 
 
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