El aumento de la sensibilidad ciudadana por los temas ligados al Urbanismo ha crecido en toda España, posiblemente al calor de las barbaridades que se han cometido y por la mayor preocupación por el medio ambiente. En esta ciudad, la aprobación del PGOU del año 2001 pasó sin pena ni gloria, tanto a nivel político como ciudadano, cosa que no ha ocurrido con la tramitación del actual que ha tenido y tiene una fuerte contestación social y política. Todo el mundo habla del modelo de ciudad y muy pocas veces se concreta. Desde la necesidad de síntesis que impone un comentario de este tipo, voy a definir las bases fundamentales de mi modelo de ciudad. Les avanzo un decálogo de los puntos más significativos que dibujan su marco: 1º-Ajustar el tamaño de la futura ciudad a su realidad demográfica para un periodo no mayor de 10 años. 2º-Dar prioridad a densificar o llenar la ciudad existente antes que expansionarla. 3º-Crecer desde el centro a la periferia. 4º- Preservar la ciudad histórica y los ensanches que marcaron su primer desarrollo. 5º-Ampliar la peatonalización tanto del casco histórico como de aquellas calles que lo permitan. 6º-Homogeneizar la volumetría de las edificaciones evitando elevar demasiado la altura de los edificios. 7º- Conservar las peculiaridades de los diferentes barrios que forman la ciudad. 8º-Hacer una transición suave entre los limites de la ciudad y el campo. 9º-Preservar los entornos naturales característicos como son Valorio, el Duero y sus riberas. 10º-Respetar las zonas agrícolas productivas próximas a la ciudad que reflejan su historia y la interacción entre el hombre y la naturaleza.
Si nos atenemos a lo que ha sido el desarrollo de esta ciudad y lo que se presupone con el nuevo Plan que se quiere aprobar, ya nos encontramos con diferencias importantes. Se habla de una ciudad para 166.000 habitantes, el doble de los actuales; se están aprobando planes parciales alejados del centro y el ensanche; en el casco histórico, salvo la pavimentación, no se hace nada en comparación a otras ciudades y se siguen derribando edificios protegidos; se paró la peatonalización del conjunto histórico donde conviven coches y ciudadanos de forma peligrosa e incómoda; la volumetría es inapropiada, con diferentes alturas y alineaciones entre edificios injustificables. Los barrios están perdiendo personalidad con construcciones anodinas. Valorio y sus riberas están cada vez más amenazadas por urbanizaciones y en cuanto a las zonas agrícolas productivas, ya vemos los proyectos que tienen la Junta, el Ayuntamiento y la Diputación. Para echarse a llorar. Buenos días y buena suerte.
Antonio
Gallego