Buenos días y buena suerte (18-03-09)
 

      La palabra eslogan procede del gaélico y significaba, en sus orígenes, un grito de guerra que era utilizado para reunir a los miembros de un clan o partido. Pasado el tiempo comenzó a emplearse como lenguaje comercial y hoy en día forma parte esencial del mundo de la publicidad. El diccionario académico de 1994 lo define como una forma breve y original de comunicación utilizada tanto en la publicidad como en la propaganda política. Sus características fundamentales son: facilidad de comprensión, brevedad, concisión y capacidad de atracción. Debe ser como un dardo directo al celebro y que quede incrustado en su interior. Desde hace ya mucho tiempo la técnica del eslogan se ha utilizado en la política, en todo tipo de  situaciones, ya sea por regímenes  dictatoriales o democráticos. Todas las campañas electorales están llenas de ellos. Recordemos el “Yes, we can” del actual presidente de los EE.UU. Cada vez existe una mayor tendencia a la simplificación para asegurarse un formato de compresión amplia.
            Personalmente pienso que, en política, el eslogan vuelve a recuperar el significado  gaélico de ser un grito de guerra para unir a los miembros de un clan o simpatizantes de un partido político. Cuando existe un problema importante entre partes, la que es atacada enseguida se refugia en los eslóganes  para contraatacar y agrupar a sus simpatizantes vía la simplificación. Estas maniobras de entretenimiento se podrían entender entre partidos políticos que, siempre están a la greña, pero se emplean en casi todos los ámbitos de la realidad social. Si tomamos por ejemplo el proceso en el que estamos inmersos en la capital con el PGOU, los eslóganes que más se están repitiendo son: “sería una irresponsabilidad no aprobarlo”; “quieren arruinar las posibilidades de crecimiento de la ciudad”; “el sector inmobiliario se arruinará”. Ya puedes argumentar con cifras que todo eso es falso, que el mensaje directo al cerebro, vía el eslogan, llegará a mucha gente. Otro ejemplo reciente es el proceso abierto por el juez Garzón sobre los sobornos realizados por una trama que salpica al PP. Recordemos que este proceso se abre por una denuncia presentada por personas ligadas al propio partido e instruida por el citado juez. La forma de contraatacar está llena de eslóganes directos al juez, no a los datos del proceso. Recordemos algunos: “Es un socialista”; “Sólo busca publicidad no justicia”. Un caso similar y también reciente lo tenemos en el eslogan que Esperanza Aguirre ha utilizado para cerrar la comisión de investigación sobre espionaje en la Comunidad de Madrid: “Los que espiaron han sido Uds.”, dirigiéndose a la oposición. La fuerza de su mayoría le permite ser simple; no necesita hacer esfuerzos de explicación. Esta forma de tratarnos no sabemos si ocurre porque somos simples o porque nos hacen simples. Creo que hay un poco de todo. Buenos días y buena suerte.

Antonio Gallego

 
 
 
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