Buenos días y buena suerte (25-03-09)
 

      ¿Quién no tiene un funcionario en su familia o entre sus amigos? Según el INE teníamos en la provincia de Zamora, a finales de 2008, unos 11.500 funcionarios que sobre una población activa, es decir, los currantes de 78.700 personas, equivale al 14,6 %, o lo que es lo mismo, de cada 100 trabajador, más de 14 son empleados públicos. La Administración que tiene más funcionarios es la Junta de Castilla y León, seguida de la Administración Local y en último lugar la Administración del Estado. Siempre que leo estas cifras, a vote pronto,  pienso que son muchos funcionarios; después cuando las comparo con los datos de otros países europeos parece que la cifra está incluso por debajo de la media. A ver si no es problema de cantidad sino de calidad. Pero eso ya es una cuestión muy fina y será mejor dejarlo para no perder amigos.
            A nivel de Estado son  casi dos millones y medio, lo que equivale a un funcionario por cada 18 habitantes. ¿Son muchos o pocos? Son pocos si nos comparamos con Francia que cuenta nada menos que con un funcionario por cada 12 habitantes. Sin embargo, en Alemania, por ejemplo, cuentan con un empleado público por cada 25 habitantes (excluyendo los trabajadores municipales), lo que resulta parecido al ratio español. En cualquier caso, lejos de reducirse, el volumen de empleo público en España ha crecido en los últimos años, en contra del deseo de frenar el aumento del número de funcionarios manifestado por los diferentes gobiernos que han ocupado el poder en los últimos diez años.
            En términos generales, se observa que las comunidades que conservan mayor tejido productivo, como Cataluña, Navarra o País Vasco, tienen menor peso de empleo público. En el lado contrario está Extremadura seguida de Castilla y León y Aragón. El principal cambio operado en el sector público fue debido al fuerte trasvase de funcionarios de la Administración Central a las autonómicas por el traspaso de competencias durante estos años. El otro gran cambio experimentado entre los empleados públicos concierne al deterioro de la estabilidad laboral. El empleo público ya no es para toda la vida ya que un 31,6% de los trabajadores de las administraciones tiene un contrato temporal, un porcentaje muy similar al del sector privado. Se trata de un notable empeoramiento de la calidad del empleo público, ya que hace diez años, los empleados de la administración con contrato eventual no llegaban al 16%, según los datos oficiales.
            Pero a pesar de estas evidencias, qué difícil resulta quitar el tópico que popularizara Mariano José de Larra sobre  la excesiva burocracia estatal en España y la pereza de los empleados públicos, que inmortalizó en su famoso artículo Vuelva usted mañana. Buenos días y buena suerte.

Antonio Gallego

 
 
 
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