Posiblemente ocurra en todas las Semanas Santas de España pero la hipérbole que alcanzan las palabras, las expresiones vacías utilizadas y los retorcimientos en el lenguaje que nos llega a través de la mayoría de los medios de comunicación describiendo las distintas procesiones en Zamora es ya difícil de superar. Ocurre principalmente en los medios escritos o cuando los actos son retransmitidos por la TV local. Personalmente creo que esta técnica basada en la exageración que usan ciertos periodistas o profesionales del tema acaba impregnando los acontecimientos de un tufillo de falsedad muy alejado de la realidad y sentimientos de aquellos a los que les gustan estos actos. Y qué decir de los clásicos pregones, a los que nunca he asistido pero que leo posteriormente en los medios. Resulta difícil de aguantar y de creer tantas cosas sublimes, a nivel personal como colectivo.
Este año el alcalde de Valladolid, en un acto de valentía y de sana novedad, ofreció dar el pregón al escritor y psicólogo Gustavo Martín Garzo, quien después de dudarlo, acabó aceptado a pesar de contar con la oposición de algunas hermandades que consideraban que no tenía el perfil de perfecto católico por su posicionamiento a favor de la asignatura de Educación para la Ciudadanía y sus críticas a la religión católica. Su calidad literaria está avalada, entre otros, por el premio Nacional de Narrativa de España y el Nadal de Novela. De familia de tradición católica y conservadora, la religión le proporcionó conocimientos suficientes de la simbología religiosa, que convirtió en materia literaria para sus libros o artículos. Resalto alguna de las cosas que dijo, muy alejadas de la repetición, cercanas al éxtasis, que se oyen por estos pagos; al hacer referencia a la Virgen Pobre añade: “más allá de nuestros hermosos pasos, del rigor de las procesiones, de la severidad de nuestra devoción, esa humilde y doliente figura nos pide que miremos a nuestro alrededor y nos preguntemos si acaso el mundo que nos rodea es el de nuestros sueños”. En otro momento del pregón el escritor dijo: “el lado más conmovedor del cristianismo es el que lleva a acercarse en silencio, con un inmenso afán de ser útiles a todos los humillados de la tierra: los leprosos, los enfermos de sida, los niños hambrientos, a los que viven en los campos de refugiados y en las cárceles”; reservó también un lugar destacado al teólogo Joan Sobrino y a sus compañeros jesuitas asesinados en El Salvador añadiendo: “ se equivocan los que piensan que los sueños no valen nada. Los sueños nos dicen que siempre hay algo en juego, que la realidad siempre está necesitada de nosotros”.
Aunque ya he dicho otras veces que no siento nada especial por ninguna semana santa prefiero que los pregoneros sean personas normales y si es posible, que tengan algo que decir sobre el hecho religioso y la realidad social, aunque no sean creyentes, antes que esta pléyade de políticos arribistas, invitados ilustres que tienen que quedar bien, gente de la ciudad conocida y no precisamente por su compromiso social y ético al margen de algún caradura que siempre se cuela. Buenos días y buena suerte.
Antonio
Gallego