| |
|
Hace
unos días, me dirigía al Campus; había
ya cruzado la avenida de Cardenal Cisneros cuando me encontré
con un amigo. Lo primero que me dijo, después del
saludo de cortesía, fue: “¿Vas a algún
hospital? ¿Tienes problemas médicos?”.
Me sorprendió su pregunta directa y le dije que no,
que me dirigía al Campus. “Ah, bueno, es que
todo el que viene por esta parte de la ciudad, pasada la
avenida de Cardenal Cisneros, o vive por aquí o viene
a algún hospital”. “¿Por qué
no pueden venir al Campus?”, le dije. “Que yo
sepa no viene nadie, salvo alumnos y algún profesor”,
fue su respuesta.
Después de la despedida me quedé pensando
en lo que me había dicho y recordé que eso
mismo lo hemos pensado muchos zamoranos. Parece que el Campus
es un espacio al margen de la ciudad. Incluso conozco a
bastante gente que nunca ha entrado en su patio interior,
el antiguo patio del cuartel, que ofrece una perspectiva
interior bastante sorprendente y hermosa: los pabellones
perfectamente restaurados y conservados, en el centro la
biblioteca Claudio Rodríguez, el auditorio al aire
libre y el salón de actos. Todo ello rodeado con
un césped muy cuidado. Tiene un aire de universidad
inglesa.
Ante este problema real, se abren muchos interrogantes y
no menos reproches que nos afectan a todos. La ubicación
que tiene el Campus, la calidad de sus instalaciones, la
facilidad de su recorrido entre pabellones lo deberían
convertir en algo apetecible para la ciudad y para aquellos
que nos visitan. Se ven grupos de turistas en la catedral,
por las calles de la ciudad buscando rincones e iglesias
románicas pero ninguno por esa zona. Sería
muy importante que los que vienen de fuera también
conozcan otros espacios que no son sólo históricos,
que están vivos, que tienen calidad y que reflejan
una arquitectura civil recuperada de indudable valor. Esto
lo hemos visto en Salamanca, en Valladolid sin ir más
lejos.
Otro asunto distinto es que al Campus, al margen de sus
estudios y dejando a un lado algunas excepciones, le falta
poder de convocatoria con actividades abiertas, ya sean
culturales o de otro tipo y por ello no ha contribuido demasiado
a su integración en la vida de la ciudad. Es cierto
que en las pequeñas ciudades, los espacios habituales
por los que nos movemos se acaban convirtiendo en caminos
cerrados, de una sola dirección, sin opciones de
salida a otros sitios. El hábito, la costumbre es
como una chaqueta de acero que nos deja sin capacidad de
movimientos distintos. La distancia no se mide en metros
si no en pasos de costumbre, que nos cuesta mucho modificar.
Pero todo ello se puede cambiar con tiempo si hay una oferta
de actividades continua y de calidad, que no tiene que venir
sólo de la propia institución universitaria
sino de la sociedad zamorana. El esfuerzo merece la pena
porque serviría para conocer y valorar mejor lo que
tenemos, y lo defenderíamos con más ganas
ante su futuro.
En estos momentos existe una preocupación por el
futuro del Campus Viriato, como sucede en todos los Campus
Universitarios de España, a consecuencia de las reformas
previstas dentro del Espacio Europeo de la Educación
Superior. Así lo han manifestado diversos colectivos
y organizaciones zamoranas y por ello recientemente ha nacido
una plataforma Pro Campus Viriato (www.campusviriato.com),
con el objetivo no sólo de mantener sino de aumentar
las titulaciones, ya sean de grado o postgrado. Hace unos
días el Rector de la Universidad de Salamanca ha
manifestado: “quiero dejar claro que no se va a quitar
ninguna titulación universitaria en Zamora”;
también recomendó “enfocar por otro
lado las iniciativas sociales que están surgiendo
en apoyo al Campus Viriato”. Nos parecen muy bien
estas declaraciones y tomamos nota de ellas, de que fueron
dichas por el Rector y quedarán registradas en la
hemeroteca de declaraciones sobre el futuro del Campus pero
en este proceso hay otros interlocutores tan importantes
como el Rector. Me refiero a la Junta de Castilla y León
que debe aprobar y financiar los grados y postgrados que
se impartan en sus universidades. Con ello aparecerá
la componente política, siempre tan imprevisible
y nada generosa con esta provincia, así como el asunto
del dinero necesario, muy escaso en esta Comunidad, como
tantas veces ha denunciado el mundo académico. En
resumidas cuentas, señor Rector, que no nos fiamos
y por ello queremos estar activos en todo este proceso tan
importante para el futuro de esta provincia.
Antonio
Gallego Rodríguez
Miembro del Foro Ciudadano de Zamora
Zamora,
9 de noviembre de 2005.
|
|