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La
Constitución española de 1978 nació como un
marco legal para que los ciudadanos estableciéramos una democracia
real, con la participación de todos, a fin de construir una
sociedad en paz, igualdad y libertad. En dicha Constitución
se obliga a los poderes públicos a promover el progreso social
y económico así como a procurar una distribución
de la renta nacional y personal más equitativa, tomando como
base la solidaridad entre territorios y corrigiendo los desequilibrios
económicos. Todos aspirábamos a que la gestión
pública fuese del todo honesta y respetuosa con los ciudadanos.
Han
pasado 25 años y se observa un deterioro general de los valores
democráticos, una falta de respeto por parte del poder constituido
a la opinión de los ciudadanos, en especial a las minorías,
y un empeño en confundir la mayoría absoluta con la
razón absoluta, generando un cansancio y hartazgo moral en
una parte importante de la sociedad. El control político
de la sociedad ha ido mermando las posibilidades de participación
directa y real de la ciudadanía, llegándose a una
peligrosa amenaza de retroceso en lo que afecta a los valores democráticos.
Así, con este modelo la sociedad ha caído progresivamente
en un conformismo, si no en un letargo, que ha oxidado paulatinamente
los resortes civiles de lucha y compromiso social. Por otra parte,
los desequilibrios regionales y provinciales se han visto incrementados
en determinados casos de forma preocupante.
En
este contexto, Zamora es una provincia que se caracteriza por una
muy grave situación demográfica, por un altísimo
envejecimiento, por una fuerte dependencia de las administraciones
públicas, por un peso muy significativo del sector servicios
en el empleo, por una escasa capacidad productiva e industrial,
por una fuerte despoblación en el mundo rural, por un excesivo
peso económico del sector agrario, por una reducida dimensión
empresarial, por una casi nula inversión en tecnología
e investigación y desarrollo, por un constante incremento
del ahorro en detrimento de la inversión.
Zamora
es posiblemente la última provincia de la Comunidad de Castilla
y León a la hora de converger con los parámetros que
nos marca la Unión Europea. Todos conocemos y sufrimos, en
el ámbito personal y familiar, la sangría humana que
venimos padeciendo en el empleo, especialmente entre los jóvenes,
que tienen que salir fuera de la provincia a buscar trabajo.
En
Zamora hay tantos pensionistas como población ocupada y por
cada niño que nace tenemos dos fallecimientos. De seguir
con esta progresión, en un futuro no lejano, en esta provincia
no quedará nadie. No podemos negar que se han construido
infraestructuras y realizado inversiones, pero casi siempre hemos
sido los últimos en recibirlas y sin las cuantías
necesarias para solucionar los graves desequilibrios que nos distancian
de los demás. Somos los últimos en casi todo.
Sin
embargo, no queremos ni podemos ser sólo víctimas.
Tenemos que asumir la responsabilidad que nos corresponde como colectivo
social, pues sólo con lamentos no vamos a solucionar los
problemas. En distinto grado, todos somos responsables de la situación
actual.
Los
ciudadanos no podemos permitir que los partidos políticos
sean el cauce exclusivo de la representación ciudadana. En
esta provincia se usa el clientelismo, el caciquismo y la manipulación
como moneda habitual de cambio para conseguir fidelidades y ventajas
personales. Con frecuencia las autoridades confunden utilidad pública
con rentabilidad y muchas iniciativas están planteadas únicamente
en términos económicos, sin dar muestras de la más
mínima sensibilidad a otros valores. El déficit democrático
se refleja con más fuerza y descaro en provincias como la
nuestra, poco rentables electoralmente y con unos representantes
políticos que obedecen más a sus aparatos internos
que a las necesidades de la provincia.
Ante
esta situación, un grupo de ciudadanos hemos creado el Foro
Ciudadano de Zamora como lugar abierto de reflexión, debate
e información que permita ofrecer a la sociedad civil zamorana
opiniones, propuestas concretas y constructivas sobre los problemas
que afecten a la ciudad de Zamora y su provincia, al margen de las
ofrecidas desde los partidos políticos. Pretendemos ejercer
nuestra capacidad de denuncia y protesta ante las actuaciones llevadas
a cabo por todo tipo de Administraciones e Instituciones cuando
consideremos que no son correctas. No excluimos mostrar nuestro
criterio, opinión y apoyo en otros temas de singular importancia
ya sean de ámbito próximo, nacionales o internacionales.
El
Foro Ciudadano de Zamora no pretende competir ni suplantar ni emular
a los partidos políticos, en consecuencia está abierto
a todos los ciudadanos, independientemente de sus pensamientos y
tendencias políticas. Nos interesa y preocupa la cosa pública,
el bien común, la política con mayúscula. Queremos,
pues, seguir otro camino.
El
Foro Ciudadano de Zamora no pretende asumir la representatividad
de todos los ciudadanos, bien al contrario, se ofrece a todos los
colectivos que trabajen y se preocupen por los problemas sociales,
ecológicos y humanitarios para unir esfuerzos. Estamos abiertos
a apoyar y colaborar con todos aquellos que luchen por causas que
redunden en el bien común y mejoren la calidad de vida de
toda la sociedad en su conjunto, pensando tanto en el futuro como
en el presente inmediato.
El
Foro Ciudadano de Zamora está abierto a todos los ciudadanos,
de todas las clases y edades, siempre que respeten la libertad de
expresión y asuman las decisiones tomadas por mayoría
del Foro. Para no distorsionar imágenes ante la opinión
pública así como para preservar nuestra independencia,
los representantes de organizaciones o instituciones, ya sean políticas
o de otro tipo, podrán ser miembros del Foro pero sin representación
significativa del mismo.
El
Foro Ciudadano de Zamora quiere contribuir a formar libremente opinión
entre todos los ciudadanos a través de nuestros comunicados
e intervenciones públicas así como mediante la celebración
periódica de actos abiertos sobre aquellos temas de interés
para los zamoranos.
El
Foro Ciudadano de Zamora pretende, en suma, propiciar la formación
de juicios libres sobre lo que nos rodea y nos afecta, y fomentar
el diálogo y la participación ciudadana como un mecanismo
de regeneración y acción política.
El
Foro Ciudadano de Zamora quiere de nuevo abrir un camino, un viejo
camino que hay que volver a comenzar entre todos.
Zamora, 20 de abril de 2004.
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