Declaración del Foro Ciudadano de Zamora
sobre la Revisión del Plan General de Ordenación Urbana de Zamora

       
       
 

 

Con la disculpa de adaptarse al Reglamento de Urbanismo de la Junta de Castilla y León, el equipo de gobierno del Ayuntamiento de la ciudad pretende aprobar la denominada Revisión del Plan General de Ordenación Urbana de Zamora (PGOU). Bajo este eufemismo, sin embargo, se intenta colar la recalificación pura y dura de nada menos que cerca de dos millones de metros cuadrados en la ciudad que, por otra parte, carecen de una conexión adecuada con la misma. Una operación de tal envergadura merecería un estudio en profundidad por parte de todos: partidos políticos, sectores sociales y ciudadanos que intervienen y constituyen lo que denominamos ciudad. Para adaptarse al reglamento no era necesario realizar este Plan y ni siquiera el sector de la construcción lo había solicitado.

Recalificar y por tanto abrir la posibilidad de construcción futura en esa enorme cantidad de terreno no se corresponde con la realidad económica y social de esta ciudad, Zamora, cuya población, como todos sabemos, no crece en la misma proporción y comienza a distribuirse ya en los pueblos cercanos, donde también se construyen urbanizaciones. Pero aun suponiendo que se hiciera realidad el sueño de una repoblación zamorana, esta operación tiene la suficiente trascendencia como para reflexionar mucho más sobre cómo y por dónde debería crecer la ciudad que se nos propone.

Para empezar, el aspecto formal con que se presenta esta revisión no parece un asunto baladí:

- El momento elegido para aprobarlo es inoportuno y perjudicial para la ciudad, porque cualquiera de las opciones que salga de las elecciones de mayo es lógico que quiera plantear una propuesta propia para la ordenación y gestión de la ciudad, lo que llevaría a una nueva modificación y suspensión de licencias con el consiguiente perjuicio al sector de la construcción, tan importante en la economía local de la ciudad.
- El plazo de presentación de alegaciones, aunque sea legal, apenas permite a los ciudadanos su estudio en detalle, pues finaliza el 23 de marzo próximo, sin que a estas alturas exista un lugar apropiado para su exposición ni tan siquiera haya sido explicado públicamente y con el suficiente auxilio técnico para poder entender algo tan complejo como un PGOU.
- Todos los partidos políticos que constituyen la oposición en el Ayuntamiento han votado en contra de la revisión, un hecho inquietante de cara al futuro tratándose de un documento de estas características.
- En la realización de este Plan no se ha contado con la participación de los colectivos sociales, profesionales y ciudadanos, y carece, por tanto de un mínimo consenso en la ciudad.

Todas estas consideraciones de carácter formal restan credibilidad a la operación y siembran dudas sobre su objetivo último. A nadie se le escapa que a estas alturas y en una ciudad pequeña como ésta, la mayoría de los ciudadanos conoce cuál es el alcance concreto de las recalificaciones de suelo en términos económicos y la ciertamente escasa lista de beneficiarios, con nombres y apellidos. Todo ello aumenta la desconfianza en la opinión pública de Zamora.

Pero además, un primer acercamiento a las propuestas de este Plan permite plantearse serios interrogantes sobre la idoneidad del mismo:

- Las dotaciones comunitarias, es decir aquellos terrenos que se destinan a usos públicos o colectivos al servicio de la población, siguen siendo muy escasos y desde luego no aumentan al mismo ritmo que las recalificaciones ¿Interesa quizá menos lo público que lo privado?
- No se aporta un estudio económico y financiero actualizado, y por lo tanto real, que evalúe el coste de ejecución de las obras de urbanización y de los servicios, e indique los organismos que asumirán tal inversión ¿Quién financiará esa nueva ciudad que se programa?
- Se abre la posibilidad en zonas extremadamente sensibles de construir miles de viviendas, como es el caso de Valorio y las riberas – inundables- del Duero, los únicos espacios verdes y valiosos de la ciudad desde el punto de vista medioambiental y del disfrute popular, tal como se reconoce en el Informe Ambiental ¿Qué será de esos lugares y de nosotros los ciudadanos cuando estén cubiertos de hormigón?
- Uno de los pocos espacios con vocación industrial de la ciudad, el polígono de Los Llanos, ve abortado su desarrollo, consolidado con grandes inversiones ya realizadas, y se orientan los intereses hacia nuevos terrenos sin justificación aparente ¿No existirán ya unos beneficiarios concretos de tal cambio?
- La ciudad se extiende peligrosamente con este plan, crece en sus arrabales como un asfixiante cerco, mientras su centro se queda vacío. ¿No es éste un modelo insostenible y antieconómico para el Ayuntamiento que debe encargarse de su mantenimiento, con la necesidad de prestar servicios tales como recogida de basuras, carreteras, líneas de autobús y otros que nos van a resultar muy caros a todos los ciudadanos?

Parecen demasiadas las dudas de todo tipo que se ciernen sobre este nuevo PGOU y demasiado el alcance y repercusión que provoca para tratarse tan solo de la adaptación al Reglamento de Urbanismo.
Los ciudadanos, apelando al más mínimo sentido común, exigimos al equipo de gobierno del Ayuntamiento que retire cuanto antes esta Revisión del PGOU y deje a la nueva Corporación que salga de las urnas la decisión de qué modelo de ciudad propone. Un modelo que deberá contar para su legitimación con quienes la habitamos. De otro modo, los ciudadanos nos sentiríamos indefensos ante un proyecto de ciudad que no está justificado ni podemos pagar.

Zamora, 21 de febrero de 2007



 
 
 
 
Volver
Subir